Educar para cuidar: una hora que puede cambiarlo todo

Hoy se celebra un hito importante en el mundo: La Hora del Planeta, y junto a Marcela Torres, Socia Profesional de la RCS, te invitamos a reflexionar alrededor de esta importante fecha, así como también de su valor en la educación.

Por Marcela Torres
Socia Profesional – RCS

Mi interés por el cuidado del medio ambiente no nació en la universidad ni en un laboratorio, sino mucho antes, como una herencia silenciosa de mi abuela paterna, en la localidad de Vilches, comuna de San Clemente, en la Región del Maule. Allí, entre veranos que parecían eternos, aprendí a relacionarme con la naturaleza desde la experiencia cotidiana: alimentar pollitos al amanecer, cosechar papas y frutillas con las manos en la tierra, bañarme en el río y entender, sin palabras, que el entorno no es un recurso, sino un compañero de vida. Esa cercanía con la tierra fue un molde para mi futuro y el origen de mi vocación.

Marcela Torres
Socia Profesional RCS

Educar no es solo transmitir información; es formar conciencia, sensibilidad y responsabilidad. Cuando invitamos a niñas, niños, jóvenes y adultos a apagar la luz por una hora, estamos diciendo algo mucho más importante: detengámonos a pensar en nuestra relación con la Tierra. En un mundo hiperconectado y acelerado, ese gesto sencillo puede abrir conversaciones que no siempre tenemos tiempo de abordar.

Chile es una sala de clases viva. En ella, el puma nos enseña sobre equilibrio ecológico y respeto por los territorios silvestres. Cuando su hábitat se reduce, no es solo una pérdida ambiental: es una lección que no supimos aprender a tiempo. La ranita de Darwin, tan pequeña y única nos habla de biodiversidad, de fragilidad y de cómo nuestras acciones locales tienen impactos irreversibles.

El pingüino de Humboldt, que depende de un mar sano para sobrevivir, es un ejemplo claro de por qué necesitamos educar sobre consumo responsable y protección de los ecosistemas marinos. Y la ballena jorobada, con sus viajes milenarios por nuestras costas, nos recuerda que la naturaleza tiene memoria, y que nuestras decisiones de hoy marcarán su ruta mañana.

La Hora del Planeta es una herramienta educativa transversal. Sirve para enseñar ciencias, pero también valores: empatía, solidaridad intergeneracional y compromiso. Puede vivirse en una sala de clases, en una casa, en una plaza o en una conversación familiar a la luz de una vela. No se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo consciente.

Como profesional del área ambiental, creo firmemente que la educación es la energía renovable más poderosa que tenemos. Una hora puede sembrar preguntas, despertar vocaciones y formar ciudadanos más atentos y responsables.

Este año, sumémonos a La Hora del Planeta no solo apagando la luz, sino encendiendo el aprendizaje. Por nuestras especies, por nuestros ecosistemas y, sobre todo, por las generaciones que están aprendiendo de lo que hacemos hoy. Para más información visita: https://lahoradelplaneta.cl/la-hora-del-planeta/

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Marzo 28, 2026

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