El Movimiento como determinante de la calidad de vida y la sustentabilidad humana
La calidad de vida constituye un constructo multidimensional que integra bienestar físico, mental, social y ambiental. En este contexto, el movimiento humano —particularmente a través de la actividad física— emerge como un determinante clave tanto para la salud individual, como para la sustentabilidad de las sociedades.
Por Tatiana Soto
Directora de la Escuela de Salud y Deporte AIEP
Analizar la evidencia científica que vincula el movimiento con la mejora de la calidad de vida y su impacto en la sostenibilidad humana, destacando el rol en la prevención de enfermedades crónicas, el bienestar psicosocial y la promoción de entornos saludables, es un pilar para entender esta correlación, con énfasis en que el movimiento debe ser abordado como un eje estratégico en políticas públicas.
En las últimas décadas, el concepto de calidad de vida evolucionó desde una perspectiva biomédica hacia un enfoque integral que incorpora dimensiones físicas, psicológicas, sociales y ambientales (World Health Organization [WHO], 2020). Paralelamente, el sedentarismo es reconocido como uno de los principales factores de riesgo global, asociado al aumento de enfermedades crónicas no transmisibles.

Directora de la Escuela de Salud y Deporte AIEP
Desde esa perspectiva el movimiento humano, entendido como la capacidad y práctica de desplazamiento corporal intencionado, se posiciona como un factor determinante en la promoción de la salud y el bienestar.
Más allá de su impacto individual, el movimiento también influye en la sustentabilidad de las sociedades, al promover estilos de vida activos y reducir la carga ambiental asociada a estilos de vida sedentarios. En términos fisiológicos, contribuye a la regulación metabólica, mejora la función cardiovascular y fortalece el sistema musculoesquelético (Warburton & Bredin, 2017).
Asimismo, desde una perspectiva psicosocial, la actividad física se vincula con: Disminución de síntomas depresivos y ansiosos, mejora del bienestar subjetivo, incremento de la autoestima y el fortalecimiento de redes sociales de forma presencial.
La situación en Latinoamérica
En el contexto latinoamericano, investigaciones basadas en encuestas de salud poblacional evidencian que niveles adecuados de actividad física se correlacionan positivamente con la percepción de calidad de vida. La Organización Mundial de la Salud (2020) indica que la actividad física regular: Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, disminuye la incidencia de diabetes tipo 2, contribuye a la prevención de ciertos tipos de cáncer y mejora la salud mental.
Asimismo, estudios longitudinales demostraron que incluso niveles moderados de actividad física, como caminar diariamente, generan beneficios significativos en la reducción de la mortalidad (Lee et al., 2012).
Pero el movimiento no solo impacta la salud individual, sino que también constituye un componente clave en la sustentabilidad de los sistemas humanos. La promoción de medios de transporte activos (caminar, bicicleta) contribuye a: reducir emisiones de gases de efecto invernadero, disminuir la contaminación ambiental, mejorar la salud urbana y fomentar ciudades más habitables.
La interacción entre movimiento y entorno natural cobró relevancia en los últimos años. La evidencia sugiere que la actividad física en espacios verdes potencia los beneficios psicológicos, reduciendo el estrés y mejorando la satisfacción vital (Twohig-Bennett & Jones, 2018). Este enfoque refuerza la necesidad de diseñar entornos urbanos que faciliten el movimiento, promoviendo la equidad en el acceso a espacios saludables.
El movimiento y la formación
Desde una perspectiva formativa, el movimiento debe ser incorporado como un eje transversal en la educación en salud, considerando: el desarrollo de competencias en autocuidado, la promoción de estilos de vida activos, la formación en salud comunitaria y la integración de enfoques de sustentabilidad. Esto resulta particularmente relevante en la formación técnica en salud, donde los futuros profesionales cumplen un rol clave en la promoción de hábitos saludables en la población.
El movimiento humano constituye un determinante esencial de la calidad de vida y un factor estratégico para la sustentabilidad de las sociedades. Su promoción no solo impacta la salud individual, sino que también contribuye al bienestar colectivo y al equilibrio ambiental.
Es necesario avanzar hacia modelos integrados de salud que reconozcan el movimiento como un eje central en la prevención, la educación y el desarrollo sostenible, donde políticas públicas como el desarrollo de ciclovías, el fortalecimiento de la promoción de caminatas (senderismo) en parques naturales mezclando vida saludable y consideración del cuidado del entorno natural.
El deporte y la educación
El deporte es un facilitador importante del desarrollo sostenible. La práctica deportiva contribuye al desarrollo y la paz promoviendo la tolerancia y el respeto. Lo hace muy especialmente en el empoderamiento de las mujeres y los jóvenes, las personas y las comunidades, así como los objetivos en materia de salud, educación e inclusión social.
La educación debe considerarse un factor clave para consolidar hábitos sostenibles en las futuras generaciones. El Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible (2005-2014) detalló este aspecto, proponiendo la integración de acciones de desarrollo sostenible en todos los aspectos de la educación para promover cambios en el conocimiento y las actitudes hacia la sostenibilidad, por lo cual trabajar en red con otras instituciones de educación superior, como Red Campus Sustentable, organismos públicos y entidades privadas es un eje para desarrollar diversos proyectos que van en beneficio de la comunidad, donde la inclusión también es un aspecto que se debe relevar.
Desde 2020, la Escuela de Salud y Deporte de AIEP es pionera en Chile al impulsar programas de estudio con un fuerte enfoque en la actividad física y deporte adaptado, inclusivo y unificado, como las acciones y proyectos con Olimpiadas Especiales, consolidando una trayectoria institucional sostenida en la inclusión, la equidad y la accesibilidad, respondiendo de forma fehaciente al vínculo virtuoso de actividad física y sostenibilidad.