Bosquejando soluciones integrales para enfrentar la sequía y la desertificación: construyendo seguridad hídrica.

Columna en conmemoración del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía.

Por: Dr. Ing. Pedro Sariego Pastén
Departamento Ingeniería Mecánica
Universidad Técnica Federico Santa María.

Imagen con un páramo árido en representación de la Sequía y la Desertificación
Dr. Ing. Pedro Sariego Pastén
Departamento Ingeniería Mecánica
Universidad Técnica Federico Santa María.

Chile enfrenta una crisis hídrica estructural asociada a una megasequía prolongada (más de 15 años), el cambio climático y una demanda creciente de agua. Esta situación provoca estrés hídrico, con cuencas afectadas (especialmente en norte chico e inclusive en sectores de la zona central), deteriorando la agricultura, la producción, la economía y los ecosistemas, poniendo en peligro hasta el consumo humano. En este contexto, la necesidad de agua se vuelve crítica en sequía abierta, y las medidas de ahorro y gestión (p. ej., riego tecnificado, protección de fuentes) resultan insuficientes si no se suman fuentes alternativas.

Seguridad hídrica se define como la capacidad de garantizar agua dulce en cantidad y calidad, de forma confiable y sostenible, para: consumo humano, subsistencia y ecosistemas, industria, minería, agricultura, minimizando riesgos y considerando idealmente equidad y gestión a largo plazo.

A modo de diagnóstico, para 2026 se señala una condición crítica, con Chile entre los países con mayor estrés hídrico global. Debemos tener presente que la normativa chilena puede permitir consumos por sobre niveles sostenibles, y que se requieren indicadores y metas para seguridad hídrica futura.

Las alternativas

A objeto de aumentar oferta hídrica “sumando agua” a la disponibilidad natural consideremos las siguientes alternativas: 

  • Desalinización de agua de mar. Especialmente relevante para norte y zona central. Hay avances legales (Ley de Desalinización, marzo 2026). Los problemas a resolver son: altos costos, marco regulatorio y gestión de salmuera.
  • Reúso de aguas residuales tratadas. Para agricultura y recarga artificial de acuíferos. Requiere fortalecimiento del marco regulatorio. 
  • Reutilización de aguas grises. Para riego y usos no potables (como estanques de inodoros). Se ha generado normativa 2025/2026 para separación obligatoria en edificios nuevos.
  • Recarga artificial de acuíferos en periodos de lluvias intensas.
  • Tecnificación y optimización. Mejorar eficiencia en agricultura y reducir pérdidas en redes urbanas.
  • Captación de agua lluvia. Útil, pero poco escalable industrialmente.

Foco de agua en la costa

Hoy por hoy, se habla mucho de la desalinización como la propuesta de más interés, es factible crear agua dulce en la costa a un precio en el límite de lo razonable, pero el transportar agua desde la costa cuesta energía. Aunque desalinizar o tratar aguas residuales desde la costa se puede producir en grandes volúmenes, lo que baja el costo, el problema adicional es que hay que vencer la fuerza de gravedad.

Llevar agua de costa a cordillera implica: enfrentar fuertes diferencia de altura, por lo tanto, gran consumo energético, y eso vuelve el agua demasiado cara, especialmente para el sector agrícola. En rigor, solo la gran minería del cobre tiene hoy en Chile, la capacidad de enfrentar los altos costos que significa llegar con el agua desde la costa a mayores alturas

Sinergia de agua y energías alternativas

Se propone integrar: producción de agua (desalación y/o reúso), con energía alternativa, por ejemplo, solar, se produce de día, y parte importante de ella se almacenan, los sobrantes de energía se venden al sistema interconectado o a usuarios específicos a precio de mercado en horario nocturno, de manera que se pueda subvencionar el producir, impulsar y transportar agua a sectores como la agricultura, la industria, absolutamente fuera de posibilidad a alturas distintas 

Por consiguiente. El costo no depende solo de producir agua; también incluye: CAPEX (inversión), OPEX (operación), de la impulsión y traslado (principalmente energía), y precio final al usuario. Se sostiene que solo vendiendo agua no se equilibra el sistema (especialmente para agricultura), por lo que se requiere: que el modelo sea atractivo para usuarios agrícolas, esto es a un precio “pagable”, y que el esquema de apoyo/subsidio asegure viabilidad social, cooperando por ejemplo con Sistemas Sanitarios Rurales (SSR) cercanos.

Alcance territorial: cuencas “aguas arriba” y planificación por valles

Hay que desarrollar un enfoque por cuencas de Arica al centro del país, mapear instalaciones, establecer la demanda actual/proyectada de agua, las hectáreas regadas, las hectáreas pérdidas posible de recuperar, los tributarios, las hoyas hidrográficas, los caudales, altitudes, las obras de riego, entre otros, y preparar perfiles y plan de proyecto para lograr licencia social y reconocimiento como interés público.

Restricciones y condiciones para que funcione

Las restricciones son el respetar normativas ambientales y basarse en economía circular. Considerar las características particulares de la demanda agrícola (estacional y horaria) cuenca a cuenca. Así mismo aprovechar el costo bajo de energía alternativa día y el marco legal para venta/transferencia de energía almacenada que permite la ley hoy en día.

Cambios necesarios en el modelo de concesiones.

Se propone evolucionar a un modelo donde concesiones permitan: vender agua + energía, y priorizar el agua como foco del negocio, supeditando el uso/permiso a la demanda real del recurso hídrico (especialmente con compromisos sociales a través de SSR). Lo anterior habilita mejores licitaciones y financiamiento de carácter internacionales.

Conclusiones finales

La costa y la desalinización/tratamiento aparecen como alternativas para enfrentar la crisis por cambio climático. Para lograr seguridad hídrica (especialmente para agricultura y consumo humano vía SSR) el camino es: integrar agua + energía + almacenamiento, usar excedentes de energía para subsidiar el precio del agua, construir un marco habilitante (concesiones, inversión y gestión pública). El resultado esperado es salvar los campos de los embates de la sequía y la desertificación, el aumento de producción agroindustrial, y por consiguiente del empleo y una mejora económico social en las cuencas intervenidas.

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Junio 17, 2026

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