#WorldClimateDay

“Necesitamos con urgencia actuar en dos dimensiones: mitigar el impacto del cambio climático y a su vez adaptarnos al mismo. Ambas acciones son importantes dada la vulnerabilidad de los países a los efectos del cambio climático, sobre todo en los países en desarrollo”.

Por: Romina Reyes
Especialista en sostenibilidad y mitigación de cambio climático 
Socia Profesional Red Campus Sustentable

Si hacemos un poco de historia, el Día Mundial del Clima se remonta a la Cumbre de la Tierra en Río, en 1992, cuando se adoptaron 3 tratados y uno de ellos fue la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que fijó el 26 de marzo para su conmemoración. Este tratado busca hacer frente al aumento de la temperatura media de la Tierra y limitar el impacto del cambio climático en nuestro planeta, que, para esa fecha, aun cuando había menos pruebas científicas, ya se entendía como un problema.

La reflexión en torno a esta efeméride busca evidenciar cómo nos afecta el cambio climático en nuestro día a día, para lo que no es necesario ir muy lejos en el tiempo. El 2023 se sitúo como el más cálido de los últimos 174 años que conforman el registro de observación, y el 2024 podría ser aún más caluroso, superando el umbral de los 1.5 °C. ¿Cómo nos afecta esto? Hemos observado variaciones en el clima de manera sistemática y sostenida en el tiempo, relacionadas  con variables climáticas como temperatura, precipitaciones, viento, entre otras. 

Como ya muchos saben, si aumenta la temperatura en la Tierra se hace mucho más difícil la vida en nuestro planeta y nos lleva a cambiar nuestra forma de interactuar con el medio que nos rodea. Hoy esto es una realidad y necesitamos con urgencia actuar en dos dimensiones: mitigar el impacto del cambio climático y a su vez adaptarnos al mismo. Ambas acciones son importantes dada la vulnerabilidad de los países a los efectos del cambio climático, sobre todo en los países en desarrollo.

El término adaptación, de acuerdo con la ONU, se refiere a “los ajustes en los sistemas ecológicos, sociales o económicos en respuesta a estímulos climáticos reales o previstos y sus efectos o impactos”. En términos simples esto se refiere a la capacidad de las comunidades y su entorno de responder ante los efectos del cambio climático, por ejemplo, en procesos e infraestructura. El concepto de la mitigación, por su parte, corresponde a reducir o remover las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, lo cual, en términos sencillos, limita el calentamiento global.

Hoy se ha avanzado en acuerdos globales, acciones regionales e iniciativas locales para limitar los efectos del cambio climático. A nivel país, Chile ha asumido compromisos internacionales, así como también compromisos locales, para dar respuesta a la crisis climática. Hoy contamos con un marco regulatorio que permite establecer gobernanza climática y responsabilidades, con el fin de avanzar en la acción climática. También ha sido importante considerar una mirada local, en la que cada región de nuestro país tiene una realidad y necesidades diferentes para abordar el cambio climático y su impacto.

La acción climática considera políticas, marcos regulatorios e instrumentos de mercado que permiten tomar medidas concretas. Por ejemplo, acelerar las cero emisiones netas, mejorar e incentivar las iniciativas de eficiencia energética, incorporar más y mejores tecnologías en energía renovable (que además han disminuido sus costos), incentivar el desarrollo de combustibles alternativos como el hidrógeno verde, impulsar la movilidad eléctrica, entre otros, han sido grandes avances en este sentido.  Otro aspecto importante tiene que ver con la naturaleza y cómo invertir en soluciones para mejorar el uso de la tierra y aumentar la siembra de árboles que ayudan, por ejemplo, a una mayor absorción de CO2.

Sin duda hoy queda mucho por hacer, existe aún la oportunidad de limitar las emisiones a niveles críticos, pero debemos actuar ahora. Es crucial entonces un trabajo coordinado entre los distintos sectores de nuestra sociedad, gobierno, sector privado, sociedad civil y academia, evitando así el costo de la inacción. 

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Marzo 26, 2024

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